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Cada día me parezco más a esa persona que en algún momento llegaré a ser. Mientras tanto, disfruto de mi tránsito indefinido.

domingo, 11 de diciembre de 2011

El comecocos que dijo "no" al Game Over.

LEYES HINDÚES DE LA FELICIDAD.
1ª: "La persona que llega es la persona correcta".
2ª "Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido"
3ª "En cualquier momento que comience, es el momento correcto."
4ª"Cuando algo termina, ha terminado."

Explotar es sentirse más que lleno, sobrecargado, repleto.
Explotar, con todo lo que conlleva -el ruido de la explosión, el olor de la pólvora, la fulminante luz súbita y cegadora...- es un acto de insurrección, de expresión abismal, es gritar por una ventana o sacudirse de placer.
Exploltar puede significar encontrarte pletórico de las más bellas emociones... o de un infierno agobiante y pesado, que se acurruca en las entrañas y sale, como el vaho en las mañanas de invierno, de forma lenta y pausada, hasta el momento de la combustión final que precede a la explosión.
Explotar nos puede hacer desaparecer... o, como el ave fénix, resurgir de nuestras cenizas...


Nada de lo que hacemos esta mal. He rescatado esas antiquísimas leyes hindúes porque en ellas baso gran parte de mi filosofía. Sartre diría que son insoportablemente deterministas. Yo creo que son asombrosamente ciertas.
Jamás podremos determinar si esa persona que en ese momento llegó nos hizo bien o mal en el mismo instante. El tiempo, gran aliado siempre de la serenidad, es la única manera de darse cuenta de que, aunque no lo creamos, no lo veamos, o no podamos pensar de forma positiva; todas y cada una de las personas que nos rodean han influido de alguna manera positiva en nuestras vidas. Esa persona que llegó, aunque nos hiciera daño, tuvo que llegar en ese momento para que, en algún momento más adelante, pudiéramos contemplar aquello que nos aportó. Gracias a esa persona, pudiste conocer a esa otra. O gracias a esa otra persona, descubriste que eras capaz de cosas que antes ignorabas.
De la misma manera,
Así como esquivamos afrontar la realidad escondiéndonos detrás de las personas que aparecen  o desaparecen de nuestra vida, hacemos lo mismo con los hechos que suceden. "Todo lo que hice estaba mal" INCORRECTO.
Todo lo que hiciste, dijiste, pensaste o actuaste, fue así porque así tuvo que ser en ese momento y circustancia. Parapetándonos tras el "¿Y si hubiera hecho...?" "Debí haber pensado..." "Tenía que haber dicho..." sólo conseguimos una falsa ilusión de una realidad inexistente. Las cosas pasan porque han de pasar. ¿Para qué? Para que podamos aprender de ellas, conocer nuestros límites, rectificar nuestros errores en situaciones venideras. NADA de lo que hacemos está mal o bien. En cualquier caso, lo que hacemos nos ayuda o no de forma inmediata. Pero a largo plazo, todo nos sirve para CRECER, ya sea por un camino o por otro.
Así mismo,
tanto la tercera como la cuarta ley hindú es resumible en una sola: "Las cosas suceden y duran el tiempo justo y en el momento adecuado"
Quedarse anclado en un momento o situación de nuestra vida es un error. Como dice el Eclesiastés en la Biblia:
Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa 
bajo el sol:
un tiempo para nacer y un tiempo para morir, 
un tiempo para plantar y un tiempo para arrancarlo plantado; 
un tiempo para matar y un tiempo para curar, 
un tiempo para demoler y un tiempo para edificar; 
un tiempo para llorar y un tiempo para reír, 
un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar; 
un tiempo para arrojar piedras 
y un tiempo para recogerlas, 
un tiempo para abrazarse
y un tiempo para separarse; 
un tiempo para buscar
y un tiempo para perder, 
un tiempo para guardar y un tiempo para tirar; 
un tiempo para rasgar y un tiempo para coser, 
un tiempo para callar y un tiempo para hablar; 
un tiempo para amar y un tiempo para odiar, 
un tiempo de guerra
y un tiempo de paz. 

Me encanta este fragmento, porque en él se condensa, hermoso como un poema, la clave para saber seguir siempre hacia delante. De manera estoica, conociendo que todo tiene un comienzo y un fin, y siendo conscientes de ello, aceptar la vida y sus vaivenes, y sacar siempre de ello aquello que nos pueda ayudar.
Aceptar la vida NO quiere decir SOMETERSE a la vida.
Hay que conocer nuestra gran capacidad para cambiar las cosas, respondiendo a esa frase de Winston Churchill que tanto me gusta,
"You create your own universe"
Hay que saber que no debemos dejarnos pisar, ni claudicar a causas en las que creemos. Pero cuando hay que pasar página, hacerlo.
Cuando hay que olvidar, olvidar
Cuando hay que recordar, recordar
Cuando hay que conocer, conocer.

Guardo con especial cariño estos cuatro preceptos hindúes. Porque son abiertos a la reflexión, son ajustables a todas nuestras circustancias, son calmantes, como un baño de lavanda o unos vapores de eucalipto. 
Las máscaras no existen, buscador.
En ese momento fuiste quien necesitaste ser. 
No hemos de cerrarnos a unos preceptos o imágenes de nosotros mismos, si no queremos que éstos se conviertan en nuestros fantasmas y nos persigan día y noche reclamando nuestra atención.
Cambiantes, como el agua del río, algo traicioneros en las apareincias, si quieres. Parcos, mansos en su desembocadura,no han de olvidar que nacieron de las alocadas y salvajes fuentes montañosas. Y al morir en el mar, no interpretardo sino como una nueva forma de ser agua viva, mantener en su espíritu el vivo albedrío que llevaban en su nacimiento.
Versatilidad. Aceptación.
Y todo lo demás consiste en echarse unas risas y sonreír al mundo. :)










Love,
Reichel.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Todo es devenir.

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador...
Un buscador es alguien que busca, no necesariamente alguien que encuentra.
Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando, es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.
Jorge Bucay.



Hola, blog.
Hola otra vez.
Sé que hace mucho que no escribo... hace mucho también que no tengo tiempo para pensar detenidamente. Las palabras, sueltas y etéreas que flotan dentro de mi cabeza, salen ocasionalmente escupidas en tinta de bolígrafo a lugares secretos y recónditos, donde sólo yo pueda contemplarlas petrificarse en el tiempo.
Pero hoy me apetecía escribir aquí, tal vez porque sepa que, de alguna manera, antes o después, alguien lo va a leer. 
Hoy estoy nostálgica, un poco triste. Pero me siento, por otra parte, más yo misma que nunca. Hoy he visto a gente a la cual extrañaba muchísimo, he abrazado amigos cubiertos por el polvo que se crea al desatender. Realmente es como si el tiempo no hubiera pasado. 
Pero sí, sí que ha pasado.
Y por eso soy más yo que nunca. 
Una de esas personas que me ha visto después de tanto tiempo me ha dicho que "parecía que hubiera crecido"  Yo he bromeado que no era posible, que era una ilusión óptica. Él me ha dicho que no se refería a la estatura.
Bueno...
Tal vez sea así y he crecido.  Tal vez a ojos de otros haya menguado. Yo creo que he crecido en unas cosas y menguado en otras. 
¿Conmigo? Me siento mejor. Cómo dice Bucay, el que busca no es necesariamente el que encuentra. Es más bien el que no se contenta con lo primero que descubre. Si buscas, encuentras y te plantas ¿qué tipo de búsqueda sería esa?
En la vida hay de todo. Gente que te dice A, gente que te niega A y te afirma  B. Gente que te dice X, que no deja de ser sino una variación de A, y gente que te responde con un categórico Y. Hay gente tan vacua y vacía de todo que no te dice.
Y tú, mientras, perdida en la tempestad de opiniones, entre el oleaje de teorías y argumentos que te salpican la cara, mareada por el vaivén de la resaca y el devenir de la marea... Tú, ¿has de encontrar algo?
No creo que corra prisa en ello. Antes mejor, espera a que se calme la tempestad.
Al igual que pienso que no encontrará una perla aquel que bucea en aguas turbias, por mucho que ponga en ello su empeño; más pronto la hallará aquel que, relajado, se sumerja en las aguas claras de sí mismo y, al estar sin ansia por encontrar nada, pronto se pondrá ante él la dichosa perla. 
Otra persona me ha dicho que sentía como si me hubieran robado. ¿Robado? Antes le intenté explicar, con palabras rápidas y poco precisas, mi situación de devenir y búsqueda (¡árdua tarea!). Me cortó con un "no me comas el coco". Le respondí con un "tú tampoco". Y quedamos en vernos, para, probablemente, ametrallarnos con salpicones de agua salada de distintos mares.
¿Más miedo que respeto?
No, ya no. Creo.
Y lo creo así porque por una vez en mi vida estoy libre de ataduras morales, salvo aquellas que me imponen mis principios. Estoy determinando cada vez más las formas desdibujadas por la Niebla de la que hablaba Unamuno que han sido siempre mis ideas. Estoy creciendo y creciéndome, cultivándome... Estoy recolectando pensamientos, filosofías, teorías, sentimientos, experiencias... como el cazador de insectos que busca tras los arbustos a la mariposa perfecta, inexistente sólo en apariencia. 




Lo personal, todo cuanto quiero y aprecio a las personas, no quita que comience a observar con claridad la distonía que hay entre los preceptos que marca aquello de lo que huyo y mis propios preceptos. 
Esa es, tal vez, a la conclusión a la que he llegado hoy.
Y estoy nostálgica, triste. No por no sentir o creer aquello que un día sentí o creí. No.
Sino porque me he dado cuenta de que lo que siento y creo, y que no quisiera dejar de sentir y creer, es discordante con lo que sentí o creí en un momento. Y eso me ha alejado de aquellas personas que, en su momento, fueron un reflejo de mí.


Love, 
Reichel.


PD: Yo también pienso mucho en tí, hombre de negro.
PD2: "Viajero junto a un mar de niebla", de C.D.Friederich. Me identifico con lo que transmite esta imagen.

jueves, 22 de septiembre de 2011

El opiáceo de la ignorancia y las Furias del Tártaro.

Es curioso.
La ira es un sentimiento peculiar. 
Puede saltar como un resorte ante cosas nimias y vacuas, vulgares, tontas. O puede también dormir aletargada dando sutil esquinazo a situaciones claramente irritantes o injustas. 
La ira te sube, desde algún lugar del pecho, por dentro. Enredándose en tus entrañas y subiendo por tu garganta desgarrando la paz a su paso, arrancando a mordiscos sordos la serenidad y, muchas veces, el raciocinio. 
El furor es sinónimo de irracionalidad, locura. 
Odio la ira. 
De verdad, me encantaría poder ser esa villana fría e imperturbable, de ojos que cortan con filo de hielo y trasfondo pétreo e impenetrable. Me encantaría poder escuchar palabras necias puestas en boca de ignorantes y, simplemente, dejarlo pasar, sabiendo como sé la estupidez extrema del origen de tales palabras.
Grabado de las tres Furias Giregas.
Pero, ah. Qué sencillo, en verdad, qué fácil es dejarse llevar por la ira. Es, incluso, placentero. Crecerte y aumentar, hincharte, tomar aire muy,muy despacio, rechinar los dientes, achinar los ojos. Tensar la mandíbula  y empezar a caminar más deprisa, más fuerte. Más furioso.
En la mitología clásica, las Furias eran unas criaturas que habitaban el Tártaro y que volvían loco a aquel que osaba estar en su presencia. Loco. Loco de rabia. Loco de angustia. Loco de ira.


Pero lo que más me duele es sentirme fuera de lugar. Es sentir como si dentro de este país, de esta ciudad, de este instituto, no hubiese sitio para mi. Como si la reflexión y los motivos de tus ideales no valieran de nada, si al final siempre va a haber algún bruto necio que defiende violencia. 
Un necio que provoca con una simple palabra hiriente, un simple gesto, un simple ademán. Que invoca a las Furias, a esa ira de la que antes hablaba, y hace salir lo peor de ti. 
Lo que más me duele es saber que por mucho que tenga claras mis ideas y mis sentimientos, habrá siempre que defienda aquello en lo que ni siquiera ha reflexionado. Habrá gente que ni siquiera defienda, e, impasible, se quede sorda y muda frente al paso de la vida y sus vicisitudes. Habrá gente que te diga que no te busques líos, que agaches la cabeza, que seas prudente. Y tú, pensando, sabrás que la prudencia es necesaria, mas es muchas veces sinónimo de indiferencia.


Eso es, al fin y al cabo, el opiáceo de la ignorancia. Cuanto más ignoras, todo te da igual en más medida. Cuanto más ignoras, menos cosas tienes que decir respecto a mil temas. Cuanto más ignoras, más tranquilo estás, entendiendo la tranquilidad como estado de letargo, de estar adormecido. 
Por eso, no ignoremos.
Por favor.
Busquemos la cultura, la sabiduría. 
Leamos, escuchemos, miremos, contrastemos. Aprendamos. Vivamos. Acumulemos.
Solo así las palabras necias podrán realmente caer en oídos sordos.




Love,


Reichel.


PDT:

jueves, 1 de septiembre de 2011

Summer's ended.

Y otra vez, el círculo se cierra. Para comenzar de nuevo. 
Como la luz del sol sale, brilla, y muere lentamente hasta llegar el crepúsculo; el verano y su torrente de recuerdos, emociones, personas, sonrisas... todo ello llega a su fin.
Se queda almacenado en cajones de tu memoria. Se queda relevado a imágenes a los que acudir momentáneamente para deshacerte del estrés, la rabia, o la melancolía. 
Los recuerdos muchas veces son como esa dosis de heroína que está pidiéndote el cuerpo para aliviar los síntomas de una adicción al pasado.

And once again, the circle closes. Just to start again.
Like sunlight comes out, shines, and slowly dies until twilight; summer and its torrent of memories, emotions, persons, smiles... all those things come to an end.
They stay stored in your memory's drawers. Relieved as images to turn to suddenly when you want to throw up stress, rage or moodiness.
Memories are usually like that heroin overdose your body asks you for to ease the symptoms of an addiction of the past.

De todas formas, esa adicción no tiene que alejarte de la realidad.
Y la realidad eres tú, tu vida, y la infinidad de cosas maravillosas que pueden ocurrir a partir de este momento. Aunque luego se conviertan rápidamente en recuerdos. Recuerdos que irán creando otros. 

Y el círculo se cerrará y comenzará una y otra vez. 

Anyway, that addiction shouldn't remove you from reality.
And you're reality. You, your life, and the infinity of wonderful things that can happen from now on. Even though they will quickly become memories. Memories that will create more memories.

And the circle will close and start once and again.... and again.



(Sorry guys for my english :S I'll try to keep on writing in english for practicing... and for you to undesrtand a little bit of my foolness ;P )

Love, 

Reichel.

miércoles, 15 de junio de 2011

Pride.

Orgullo.
Una palabra bipolar, con dos rostros opuestos y relacionados al mismo tiempo. 
La cara egoísta, infantil, muchas veces tozuda es la que no me interesa hoy.
No, el orgullo que me gusta, el orgullo que me llena... es una sensación cálida y explosiva, a la vez que serena.
Una sensación que tiene forma de bengala, y chisporrotea alegremente en cuanto prende la llama. ¿Qué llama? 
Bueno, esa llama tiene muchos nombres... se llama Familia, se llama Amistad, se llama Ideal...
El orgullo puedes sentirlo hacia ti mismo, o hacia los demás. 

Tengo la inmensa suerte de sentir ese orgullo a menudo. Tengo, y doy gracias por ello, un montón de gente a mi alrededor que me hace sentirme ORGULLOSA de ellos, y también de mí. 
Es increíble como las personas que te rodean pueden llegar a hacerte sentirte en plenitud. Con algo tan simple como irrumpir en tu cuarto mientras estudias y darte una sorpresa por tu cumpleaños, inventarse una canción con tu nombre, o subirte al escenario en frente de tantos ojos que te miran para proclamar a todos que estás ahí. 
Orgullo puedes sentirlo por esa persona que te acompaña desde que tienes memoria, cuando la ves convertida en la reina de los cisnes, o representando una traición en un lírico escape hacia la libertad...

Estoy de exámenes, y seré breve y aburrida. Es lo que toca, lo siento.
Quiero agradecer a la vida y a todos los que la forman este pequeño remanso de felicidad que me ha traído,y que nos trae a todos de vez en cuando.
Y que vengan tormentas, porque venir, van a venir.
Pero a mi, esta sensación de ingravidez y felicidad que me aguarda a expuertas del verano, ¡¡no me la quita nadie!!

Love,

Reichel.

lunes, 9 de mayo de 2011

La grandeza de lo pequeño.

Se nos ha enseñado a admirar lo grande, pero no a descubrir la belleza de lo pequeño o la sabiduría que se esconde en lo simple y ordinario.
(Claudio Naranjo.)


Estar tumbada en la cama, dejando que el sol acaricie tu cara.
Revolverte, perezosa y estirar los brazos, imaginándote que así tocas el cielo. 
Que ese sol de las ocho de la tarde aún no haya perdido la fuerza del día. 

Que, a pesar de que sabes que vives en el caos de lo aparente, hallas en lo sencillo una felicidad chisporroteante y loca, como una bengala en la oscuridad de la noche estival. 

Reírte sola mientras andas por la calle porque te acabas de acordar de eso que te dijo esa persona especial.
Descubrir una foto de la que ya no te acordabas, y darte cuenta de lo que has cambiado (y no sólo físicamente).
Mirar al cielo y ver una nube en forma de caballo blanco en pleno galpe, con crines largas y un largo camino hacia el infinito por recorrer.
Llegar a casa y encontrarte en tu cuarto una nota de tu madre, padre, hermano... que firma "Te quiero"

Podría seguir, seguir y seguir.

Ir a la playa y hundir los pies en la arena, y sentir que a cada ola que viene, te hundes un poquito más.
Escuchar una canción que te encanta, y ponerte a bailar como una loca en tu cuarto.
Hacer el pino y reírte, porque la gente camina al revés.
Ver cómo un perro corre dando vueltas tratando de morderse el rabo.
Alzar la vista al cielo, y encontrarte una bandada de aves formando una V perfecta.
Sentirte de acuerdo con alguien con quien nunca lo estás.
Una caricia suya, y de nadie más. Y su mirada, y su risa, y sus tonterías...

Darte cuenta de que somos personas, más allá de etiquetas, ideologías, tipos de humor, belleza o fealdad.
Y darte cuenta de que lo que a tí te da una pequeña porción de eso tan difícil de encontrar que es la felicidad, se lo da también a otras muchas personas.

Y que, a fin de cuentas, como dijo Claudio Naranjo, es la sencillez y simplicidad de las cosas lo que nos hace realizarnos, lo que nos hace ser felices. 

Hoy, me apetecía reivindicar lo enorme de la pequeñez. Porque, dime una cosa...¿A que estás sintiendo algo cálido por dentro?
Eso, esa calidez, tal vez esa sonrisa, es una porción pequeñita de felicidad.
Disfrútala, no volverás a vivir un momento como este.
Jamás será de nuevo día nueve de mayo del dos mil once, a las once menos venite de la noche. 
Por eso,
¡Se feliz!

Love, 

Reichel





martes, 3 de mayo de 2011

Bajo los adoquines, está el mar.

Mayo.
Ya es mayo.
Y qué lejos queda de aquel otro mayo, aquel mayo de revueltas, de rebeldía e inquietud inconformista.
Hoy, ya nadie hace nada. ¡Nada! Ni yo misma, no nos engañemos.
Del 68 al 11. Casi medio siglo y, ¿Para qué?, me pregunto yo. ¿De qué sirvió?
¿Había mar, bajo los adoquines?
No.
¿Sabéis que había?
Más adoquines. Kilómetros y kilómetros de vida cubiertos de adoquines grises.
Y entonces, al verlo, se apocaron, decidieron quedarse sentados sobre ellos, esperando que viniera alguien que, si eso, los apartase, a ver qué había debajo. Si es que había algo debajo.
Y nosotros, nuestra generación, ni siquiera hemos tratado de quitar esos adoquines.¿Para qué? Se está muy bien sentado en el suelo. Quizás si buscas encuentres un colchón mullido donde sentirte mejor. Más aún: un colchón tan grande que todos nos podamos sentir más agusto que tirados en el suelo.
Pero claro, eso supondría tener que levantarse y liarse a tirar adoquines por los aires, arrojárselos a quienes nos quieren mantener sentados, lanzárselos a todas aquellas ataduras absurdas de importancia incalculable.
Mejor dejemos que las tire otro.
Mientras tanto, dejémonos violar por toda esta basura que nos rodea, ametrallar por lo políticamente correcto, embaucar por lo aparentemente cierto.
Rodear, a fin de cuentas, por toda esta falsedad corrosiva, ácido demagógico y estupidez enmascarada en anuncios de publicidad.
Sí, hoy es mayo.
Como lo fue el mayo pasado.
Y el anterior.
Y como será el del año próximo.
Anodino, adormecedor. Como el opio, como el sueño eterno provocado por la muerte dulce del dióxido de esta sociedad.
¡Ya es primavera!
Lo dice el Corte Inglés.
Así que venga, ve a comprarte un bikini bonito y a meterte los dedos hasta la campanilla para quitarte esos (aunque no lo creas, maravillosos) kilos que te ves de más en las cartucheras, para lucirte desnuda en alma ante la sociedad.
¡Corre! No pierdas tiempo, que ya es primavera.
  ¿Lo ves?, lo dice una chica rubia escultural

...

Quiero terminar diciendo que hoy, alguien muy cercano a mi me ha confesado sentirse como una marioneta, manejada por todo este circo de payasos. Y, sintiéndome enormemente cómplice con ella, he recordado la figura infantil de Pinocho.
Seremos marionetas, pero sabemos andar.
Seremos marionetas, pero, si nos esforzamos, podemos romper los hilos.
Seremos Pinochos, todos, cuando nos demos cuenta de que, un día, un hada madrina nos dotó de vida, y un pequeño grillo nos susurra a cada minuto que tiene que haber algo más.

PDT: La letra de esta cación de Los de Marras, versionando a Ismael Serrano, lo dice todo. Todo.



Papá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito 
de gendarmes y fascistas, y estudiantes con flequillo, 
y dulce guerrilla urbana en pantalones de campana, 
y canciones de los Rolling, y niñas en minifalda. 


Papá cuéntame otra vez todo lo que os divertisteis 

estropeando la vejez a oxidados dictadores, 
y cómo cantaste Al Vent y ocupasteis la Sorbona 
en aquel mayo francés en los días de vino y rosas. 



Papá cuéntame otra vez esa historia tan bonita 

de aquel guerrillero loco que mataron en Bolivia, 
y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo, 
y como desde aquel día todo parece más feo. 



Papá cuéntame otra vez que tras tanta barricada 

y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada, 
al final de la partida no pudisteis hacer nada, 
y bajo los adoquines no había arena de playa. 



Fue muy dura la derrota: todo lo que se soñaba 

se pudrió en los rincones, se cubrió de telarañas, 
y ya nadie canta Al Vent, ya no hay locos ya no hay parias, 
pero tiene que llover aún sigue sucia la plaza. 



Queda lejos aquel mayo, queda lejos Saint Denis, 

que lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París, 
sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual: 
las ostias siguen cayendo sobre quien habla de más. 



Y siguen los mismos muertos podridos de crueldad. 

Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam. 
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam. 
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.

martes, 26 de abril de 2011

Standardized

Exactamente eso.
Estandarizados.
En todo, en nuestro vestir, en nuestro pensar, en nuestro comer, beber, fumar... Estandarizado lo que nos hace reír, y lo que nos hace llorar. Lo que anhelamos. Lo que odiamos. Incluso lo que amamos.
Hoy, me detengo a pensar en un fragmento del libro "El arte de amar", de Erich Frömm, que me llegó.

"(...) ¿Cuál es el resultado? El hombre moderno (...) se ha transformado en un artículo, experimenta sus fuerzas vitales como una inversión que debe producirle el máximo de beneficios posible(...) Las relaciones humanas son esencialmente las de autómatas enajenados, en las que cada uno basa su seguridad en mantenerse cerca del rebaño y no en direrir en el pensamiento, el sentimiento o la acción (...) Todos permanecen tremendamente solos, invadidos por el profundo sentimiento de inseguridad, angustia y culpa (...) "


Todos, hasta el más radical antisistema estamos atrapados por esta sociedad. Por su burocracia, por su cultura decadente de ignorancia e indiferencia. Por su juventud adormecida en las promesas de un poco de fiesta, con tal de que cierres el pico y no pienses por ti mismo. Por su decrépita madurez, esta madruez de la inmadurez, estos empresarios que en los sesenta vivían en sus comunas hippies, y que ahora miran más por escatimar en salarios hasta el último céntimo.

¿Para qué nos vamos a engañar?
Vivimos atrapados, pero sólo porque nos dejamos atrapar.
Como si fuésemos un mosquito masoquista que vuela directo a la tela de araña.
Nadie que pueda ganar diez millones preferiría ganar cinco, aunque eso supusiera salvar mil millones de hectáreas de Amazonas.
Nadie que pueda llegar a ser el máximo director de su empresa dejaría de hacerlo, aunque eso supusiera que sus hijos se criaran con su padre o su madre, en vez de con "Nancy, la chica que nos viene a buscar al cole a mi hermanito y a mi..."
¿Nadie?
Bueno, sí.
Aquellas personas que dan más importancia a las personas que a triunfar, sí.
Aquellas personas que tienen conciencia de que vivimos en un planeta, y que esto no es como los coches, que se te jode uno y vas al concesionario a por otro.
Aquellas personas que, a fin de cuentas, saben que todo se acaba (La vida, la fortuna, el dinero, la fiesta, la película...) Y prefieren disfrutarlo en plenitud mientras dure, sin que ello impida que los que vienen detrás puedan hacerlo también.

Y en esas personas...
Ah, en esas personas, está la clave de que todo esto se venga abajo, o no.

Love,
Reichel.


PDT: No, no había muerto. Pero no sé por qué, no me ha dado por escribir hasta hoy :P

viernes, 11 de marzo de 2011

Fragille.

Para que esto que voy a escribir tenga sentido, tengo que hacerlo en menos de veinte minutos. 
Si tardo más, será 12 de Marzo, y aquello que me inspiró a reflexionar ya no tendría sentido. 

Me recuerdo a mi, hace siete años, un día como hoy. Desayunando a las 8 de la mañana con sueño y una radio cansina - cuando aún desayunaba con mi padre, y escuchaba la radio en vez de música. - sonando de fondo. Mi padre se envaró, muy tenso, con una noticia que yo apenas había oído. Presté algo más de atención. Sí, una explosión. En los trenes de cercanías. Pues vaya cosa. Habrá sido un cortocircuito. No, no esque han sido cuatro trenes, simultáneamente a demás. Y aún no se sabe la cifra de muertos y heridos.
Yo, en mi inocencia de aquellos diez años que tenía entonces, fui al colegio como otro día cualquiera. Pero no era otro día. Se respiraba tensión. Preocupación. Se oían rumores en el patio "creo que la madre de esa niña iba en un tren de esos..." 

El resto de la historia, es conocido por todos. 
Y odio hablar del resto de la historia. 
Hablar del resto de la historia, es inevitablemente hablar de culpables, de víctimas, de venganza, de rencores. De la tirada política que afectó tanto a unos como a otros, de las mil vueltas que se le dio y sigue dando al dolor. 

No, si hoy he querido recordar este capítulo negro en nuestra historia, en la historia de la vida de cada uno (Ya que todos nosotros estábamos haciendo algo ese día, conocemos a alguien que lo vivió, directa o indirectamente...) es para reflexionar acerca de la FRAGILIDAD de nuestra vida.
Construimos castillos en el aire. Hacemos planes a tan largo plazo... Me casaré, tendré un buen trabajo, tendré hijos, y luego viajaré por todo el mundo... Nos centramos tanto en asegurarnos un futuro, que jamás pensamos en que ese futuro es tu presente. Que en el futuro, la única certeza que hay es la certeza de muerte.
No quiero que esto sea una entrada pesimista y tristona. Al contrario. ¡¡Despertemos!! Tenemos mil razones para disfrutar al máximo de este presente.
Tenemos mil razones para reirnos de los que juegan con nuestro dolor.
Mil razones para hacer oídos sordos a las palabras que quieren mordisquear el corazón y llenarlo de pus.
Y mil razones para dar gracias, día tras día del sol que nos calienta o la lluvia que nos enfría.


La vida es demasiado interesante como para llenarla con vacuas ilusiones.
Como dijo Jose Luis Cortés, "No quiero vivir pensando en el mañana, sabiendo que mañana va a ser igual que ayer."
¡¡Y desnudémonos, y corramos por la playa como dementes, comamos palomitas hasta que nos pique la lengua, y riamos, riamos hasta que nos lloren los ojos y nos duela la tripa!!


Hagamos todo eso hoy, porque nadie nos asegura que mañana nos metamos en un túnel por última vez...


Love, 
Reichel

Pdt: Ya son más de las doce. Ya es 12 de Marzo. Pero que esta reflexión permanezca todos los días del año, todos los años de nuestra vida.

martes, 22 de febrero de 2011

Mi búsqueda.

¿Qué es lo que estoy buscando?
¿Alguien lo sabe? Ni siquiera lo sé yo. 

Sé que lo que pretendo encontrar no está en el mundo terrenal. No quiero encontrar amigos, no quiero encontrar éxito, no quiero encontrar cosas materiales. Todo eso remite a otras búsquedas que no son las que me preocupan hoy. 
No, no. Mi búsqueda mira hacia arriba. Mira en derredor. Y no encuentra. 

Busco algo que sea digno de creerse. Busco respuestas que no estén basadas en la hipocresía, el agarrarse a unas cuantas leyes morales, el anclarse en un anacronismo desfasado e innecesario.
Busco frescura, busco sentile, sentirLO. ¿A quién?
No lo sé. A Dios. A Alá. A Gaia. Al Ashonutli de los indios, al espíritu que hay en todo. 
Busco encontrar los ideales por los que un chaval de treinta años fue asesinado hace más de dos milenios. Y vivirlos, intensamente, fuera de las cuatro paredes de un templo, fuera de los preceptos de los hastiados clérigos. 
Busco irme al retiro a ver caer las primeras flores de los almendros en flor a mi alrededor, en vez de encerrarme en los muros de la Iglesia (sí, con mayúscula, no me refiero sólo al edificio). Y allí, en ese espacio, encontrarme con Dios.
Soy una persona muy espiritual. Creo realmente en que hay algo, algo que me envuelve. Lo creo, porque lo siento, lo siento cada vez que subo a la montaña y miro desde arriba todo lo que se ve abajo, y me siento pequeña, diminuta. Lo siento cuando el sol de principio de primavera me acaricia la cara, porque es como una caricia que te da ese algo. Lo siento cuando de las nubes empiezan a caer gotas que empapan mi cara, mi ropa y mis preocupaciones.
Y en la gente... 
En la mirada agradecida de esa chica a la que todos marginan, cuando por la mañana la saludas con un "Buenos días, ¿Qué tal estás?... En todos los que nadie quiere. Ni siquiera yo. 

No, mis dudas no radican en la existencia de ese algo. (Y le llamo Dios como podía llamarle Abba, como hacía Jesús.) 

Mis dudas, (Más que dudas, mis problemas) radican en la artificiosidad de la institución que se ha formado en torno a Él. En todos esos dogmas sin sentido, en el uso del condón visto como un pecado mortal, en las violaciones de críos, en las ancianas que basan todas sus preocupaciones en las almas del purgatorio (las pobres almas venga a rezar y nosotros venga a pecar). En el éxito político que tiene decir "Vamos a hacer una manifestación por la familia, y vamos a reunir a toda la caspa de nuestro país en ella" (¿Organizada por quién, querida Conferencia Episcopal?)

Bah,
que no, que no. Que me supera. Que necesito reitrarme del juego un tiempo. Andar caminos que nadie ha andado. No ser una más.
¡¡No tener una fe "estándar", joder!!

No me voy a quedar de brazos cruzados. Soy demasiado hiperactiva para eso.

Love, 

Reichel

lunes, 14 de febrero de 2011

T'adore.

Por fin estás aquí. 
No sé que decirte... ¿Bienvenido? Tal vez no te sientas bienvenido. Da igual, de todas maneras, yo sí te doy la bienvenida a este sitio extraño y diferente. Porque que leas esto significa que estás conmigo, que puedo abrazarte, tocarte, sentir tu aliento en mi oído.
Significa que los tiempos en los que eras una filigrana de recuerdos, fotos y escapadas fugaces a tu perfil ha acabado. ¡Al fin! (Una pesadilla de la que me fue difícil de despertar.) 


Estás aquí. Al principio se me hizo difícil de creer. Me maravillaba de esa realidad, parpadeaba varias veces pensando que en una de las que abriera los ojos, todo habría sido una ilusión. 
Te imaginé en la lejanía en forma de tantas cosas... te convertiste en mi obsesión cuando estaba sola, aún estando acompañada, tu recuerdo golpeaba sordamente los muros resquebrajados de mi integridad. 
¿Sabes qué? Hubo un momento en aquellos tiempos que prefiero no evocar en los que me dije "Raquel, deja ya de estar triste" Y así fue. Quemé un papel (literalmente) en el que ponía escrito "tristeza", y el humo evaporó todo atisbo de ese amargo sentimiento. Sólo tenía la espera, y la esperanza, que no es lo mismo. La esperanza que nunca perdí, y que recuperé al fin multiplicada con creces.


Odio tener que escribirte todo esto precisamente hoy, San Valentín. Una fecha tan odiosamente cursi, amarga sin embargo para tí... pero tal vez, que no haya tenido tiempo o ganas antes y que no vaya a tener tiempo después, 


No me quiero extender más. Sobran palabras cuando se trata de tú y yo. Basta una mirada. 

Así que quédate con esa mirada mía, que lo dice todo.



Love (you)

Reichel

sábado, 8 de enero de 2011

La mujer y el Oasis, desenlace.

"Porque aprendí que la vida, por todo lo malo algo bueno te da"
(Diego Torres, Sueños)

Ella seguía quemándose los pies con la abrasadora arena rojiza del desierto.
Se había acostumbrado a pasar los días bajo la infernal mordedura del enorme sol, y las noches en la gélida oscuridad que tan solo otorga la soledad. Ya casi formaba parte del desierto. Pero ella estaba tranquila. 
Tranquila en su espera, inmutable, muda.
Hasta que las cosas empezaron a cambiar.


Sería absurdo relatar todos los cambios que tuvieron lugar, ya que difícilmente podría transformar un concierto, una mirada, una conversación, un brillo de ojos ilusionados... en definitiva, un momento acontecido en la realidad en algo tan etéreo como una alegoría.
Por eso, tan solo diré que un día el oasis regresó.
Regresó, y se quedó. 
Sin agobios, sin promesas inalcanzables. Sólo ellos. La sombra de las altas palmeras impedía ahora que el sol quemara la piel de ella. Y la sed se convirtió en el recuerdo. Y la soledad, y el dolor. Ahora nada de eso perturbaba el sereno descanso de ambos. La alegría de saberse de nuevo complementados. 



Sé, de todas formas, que este no es el final de esta historia. Estas historias nunca tienen un final marcado. Esto es, simplemente una nueva etapa en la que la mujer será feliz...
Un etapa de luz, verde esperanza, sutil, agradable. Una etapa de viento suave en el rostro. De no cargar sola con más losas pesadas. 
Es una etapa en la que de nuevo, la mujer podrá encontrarse a sí misma en su más puro estado.
Abrir los brazos, extenderlos hasta que casi le duelan, tomar aire y gritar, gritar de alegría...
2011 me trae buenas vibraciones. Lo que bien empieza, bien acaba. :)

Love, 
Reichel