Exactamente eso.Estandarizados.
En todo, en nuestro vestir, en nuestro pensar, en nuestro comer, beber, fumar... Estandarizado lo que nos hace reír, y lo que nos hace llorar. Lo que anhelamos. Lo que odiamos. Incluso lo que amamos.
Hoy, me detengo a pensar en un fragmento del libro "El arte de amar", de Erich Frömm, que me llegó.
"(...) ¿Cuál es el resultado? El hombre moderno (...) se ha transformado en un artículo, experimenta sus fuerzas vitales como una inversión que debe producirle el máximo de beneficios posible(...) Las relaciones humanas son esencialmente las de autómatas enajenados, en las que cada uno basa su seguridad en mantenerse cerca del rebaño y no en direrir en el pensamiento, el sentimiento o la acción (...) Todos permanecen tremendamente solos, invadidos por el profundo sentimiento de inseguridad, angustia y culpa (...) "
Todos, hasta el más radical antisistema estamos atrapados por esta sociedad. Por su burocracia, por su cultura decadente de ignorancia e indiferencia. Por su juventud adormecida en las promesas de un poco de fiesta, con tal de que cierres el pico y no pienses por ti mismo. Por su decrépita madurez, esta madruez de la inmadurez, estos empresarios que en los sesenta vivían en sus comunas hippies, y que ahora miran más por escatimar en salarios hasta el último céntimo.
¿Para qué nos vamos a engañar?
Vivimos atrapados, pero sólo porque nos dejamos atrapar.
Como si fuésemos un mosquito masoquista que vuela directo a la tela de araña.
Nadie que pueda ganar diez millones preferiría ganar cinco, aunque eso supusiera salvar mil millones de hectáreas de Amazonas.
Nadie que pueda llegar a ser el máximo director de su empresa dejaría de hacerlo, aunque eso supusiera que sus hijos se criaran con su padre o su madre, en vez de con "Nancy, la chica que nos viene a buscar al cole a mi hermanito y a mi..."
¿Nadie?
Bueno, sí.
Aquellas personas que dan más importancia a las personas que a triunfar, sí.
Aquellas personas que tienen conciencia de que vivimos en un planeta, y que esto no es como los coches, que se te jode uno y vas al concesionario a por otro.
Aquellas personas que, a fin de cuentas, saben que todo se acaba (La vida, la fortuna, el dinero, la fiesta, la película...) Y prefieren disfrutarlo en plenitud mientras dure, sin que ello impida que los que vienen detrás puedan hacerlo también.
Y en esas personas...
Ah, en esas personas, está la clave de que todo esto se venga abajo, o no.
Love,
Reichel.

muy buueno Reichel :) me gusta como te lo curas ;)
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