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Cada día me parezco más a esa persona que en algún momento llegaré a ser. Mientras tanto, disfruto de mi tránsito indefinido.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Sueños que fueron realidad.

Te desperezas en la mañana, lenta, tranquilamente. Hoy es Domingo, no hay prisa. Morfeo aún no te ha soltado del todo de su abrazo cálido y sereno.
Estiras los brazos, y algo te duele en la espalda. Agujetas. Haces una mueca de dolor. ¿Y estas agujetas de qué son?

Y entonces, como una ráfaga de imágenes, pensamientos, sensaciones, recuerdos lívidos como una película se abalanzan sobre tí. Mordiendo. Quemando.
No ha sido una buena idea despertar.
Aún notas la presión de los cientos de cuerpos que, junto a ti, se agolpaban en torno a las notas de sus guitarras, al compás de su violín y al sonido de aquella voz.
Recuerdas esa sensación de ingravidez, de estar mecida por la marea de gente, vibrando a cada acorde, a cada golpe de batería. Recuerdas como retumbaba el bajo, y recuerdas la flauta llenando con su dulzura la dureza bellísima de aquella música.
Y es entonces cuando le recuerdas a él.
Y cómo, por unas horas, fue como si nada nunca hubiera sucedido.
Recuerdas la suavidad de su cuello, (tan lejana parecía ya de ti) mientras lo rozabas tontamente con tus dedos.
Sientes aún la leve presión de sus manos alrededor te tu cintura.
Ves la imagen de vuestras dos manos alzadas entrelazándose en el aire...
No, no ha sido una buena idea despertar. Ahora tendrás que darte cuenta de que todo ha sido un maldito sueño.
Sí, un sueño.
Un sueño que ha ocurrido en el mundo real, en una fecha real, a una hora concreta. Pero un sueño, al fin y al cabo.
Y lo peor queda por llegar.
Sigues así, tumbada en la cama. Sigues sintiendo el pinchazo de las agujetas en algún lugar de tu espalda. Pero ahora suena en tu cabeza una canción. Una maldita canción...
"Pinto amaneceres sin saber cuál es el color que ahora tiene tu piel. Canto despedidas en papel, recuerdos de tu querer..."
Mierda.
En el sueño, cuando las notas del piano presagiaron esa canción, llevaste tu mano inconscientemente a la suya. Le sentiste detrás. El corazón se conjeló dentro de tí. Cerraste los ojos. Una lágrima se escapó, aunque sabías que no debías llorar... pero lo hiciste. Cantabas la letra, que ahora te parecía tan sangrantemente real.
"Necesito tu olor, necesito tu calor."Sentías esos versos, desgarrándote por dentro. Ahora caía otra lágrima, y alguien te pone la mano en el hombro. Azorada, te sacudes las lágrimas, pero no importa. Ahora ya caen a raudales.
Con el estibillo ("Duele tanto vivir, duele siempre sin ti. Necesito tu olor, necesito tu calor. Quiero perfumar mi alma con gotas de tí, y archivar mi dolor en el doble fondo que hay en mi colchón...") no soportas más. Te das la vuelta, y le miras a los ojos. Te ves tú misma reflejada en sus lágrimas. Esa canción es vuestra, sólo vuestra. Le recitas la letra. Te recita la letra. Porque de pronto, ya no estáis en aquella sala abarrotada, sino lejos, muy lejos.
Sientes su dolor, tan vibrante y real como el tuyo.
Con un último "Te quiero siempre, mi amor", el violín firma la sentencia de muerte de la maldita canción. Y las últimas notas se desvanecen en el aire.
Y, alrededor de la ovación del público, selláis la canción con un tímido beso, bañado en lágrimas.
Luego, el sueño siguió su curso. Las canciones se sucedieron, y seguisteis entrelazando vuestras manos en el aire.
Pero hay que despertar.
Te levantas de la cama, subes las persianas. Bostezas, pero el bostezo se te traba por el nudo que tienes en la garganta.
Con los ojos entrecerrados por la luz, ves entonces la camiseta que te compraste ayer.
Y te das cuenta, de que hay sueños que fueron realidad.

Love,
Reichel.

PDT:                                                     "Y en la vida, en conclusión
todos sueñan lo que son
aunque ninguno lo entiende" 
Pedro Calderón de la Barca

PDT 2:  

viernes, 10 de diciembre de 2010

Aletheia.. (No leer si no te hierve la sangre con el mundo en el que vives.)

¿Qué es la Aletheia?
Los griegos creían en algo llamado Aletheia, lo cual relacionaban con "desvelar" los conocimientos, quitar el velo de la ignorancia para conocer los secretos que se nos han sido ocultados y así, desterrar la oscuridad que nos produce esa venda que solemos tener cubriendo nuestros ojos.
La Aletheia para ellos era la base del conocimiento. La base de poder a llegar a alcanzar una conciencia formada.
Vale,¿a qué viene esto? Te preguntarás.
Pues bien, imagínate ahora un hombre.
Un hombre perteneciente a una organización que se crea, como poco queda ya en el mundo, sin fines lucrativos. Una organización donde todos sus miembros son entidades anónimas, fantasmas que, aun siendo invisibles, son capaces de manipular el mundo a su antojo...
Imagínate que esa organización decide que se va a dedicar a escuchar todo aquello que nunca debió ser escuchado, a conocer todo aquello que jamás debió ser conocido. Imagina que, en un acto de utopía desenfrenada, decidieran quitarle el velo a la gente de a pie, como tú y como yo.
Imagina que se nos brindara la posibilidad de conocer la Aletheia.
Y así, en ese impulso suicida, abren el baúl de las vergüenzas del mundo oscuro en el que vivimos. Y lo que nunca debió saberse, se sabe. Lo que nunca debió escucharse, se escucha.
El velo de oscuridad que cubría nuestros ojos se cae, dejando, al fin, que entre la luz. 
¿Y lo que vemos nos gusta?
No. 
No nos gusta ni un pelo.
Vemos corrupción, hipocresía, ambición fraudulenta. Vemos dinero. Dinero por millones. Y, también por millones, babeantes mandatarios que se dejan sodomizar por la dama Corrupción, que se bajan los pantalones ante su ilustrísima Ansias de Poder.
Y nos hierve la sangre al ver que nos tratan como escoria, como un guiñapo de personillas sin más importancia que unas cuantas vidas que, en un momento dado, poder sesgar .
Imagina que los grandes mandatarios, al verse descubiertos, al haberse quedado desnudos ante los millones de ojos que forman la humanidad, deciden cambiar la imagen de quienes les dejaron en pelotas.
Y de pronto, a aquel hombre que nos imaginábamos al principio, se le acusa de cualquier estúpido crimen, sin pruebas ni nada que demuestre que sea cierta la acusación.
Ah, pero la opinión pública ahora mira con otros ojos a ese "cerdo violador que se tuvo que meter donde no le llamaron"
De modo que el baúl de las vergüenzas se cierra de nuevo, y los mandatarios vuelven a sus oscuras habitaciones a seguir disfrutando con sus señoras Corrupción y Ansias de Poder.

Ah, sé que todo esto suena muy apocalíptico, y muy de película.
Se que estais leyendo esto y tal vez pensando "¿De qué película ha sacado ésta todas esas patrañas?"
Siento deciros, lectores... que esto no es ninguna invención mía. Esto es solo una forma poética y dinámica de
expresaros una triste realidad:
Las Wikileaks.
Sitios web en los que han sido anónimamente filtrados aproximadamente 1,2 millones de documentos de materia sensible internacionalmente, mayoritariamente referida a la política exterior de Estados Unidos, especialmente con las guerras de Afganistán e Irak. Todo el mundo, todos los países han sido afectados directa o indirectamente por la información revelada en las Wikileaks. Todos. Nadie se salva.
Y a todos nos jode que nuestros secretos sean revelados, ¿no? Por eso acusamos de abuso sexual a Julian Assage, de 39 años, editor y creador principal de las Wikileaks. Le imputamos un cargo que realmente intente maquillar que le tenemos muchísimo asco.
¿Qué? ¿Que la gente a lo mejor sospecha que es una acusación falsa?
Bah.
Es gente, nada más.
¿Qué puede la gente contra el peso de la justicia internacional?

Soñadores como Julian Assage y todos aquellos que filtraron información son los que nos hacen falta en el mundo de hoy. ¿Es que nadie se da cuenta?

Siento que esta entrada haya sido tan coñazo. Pero me hierve la sangre cada vez que oigo un nuevo artículo sacado a la luz sobre la corrupción de nuestro mundo.
Sé que tal vez no os mole... pero si queréis más infromación, la tenéis al alcance de vuestra mano. Podéis empezar, como hice yo, por aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Wikileaks.
Love,
Reichel.

PDT: Con todos estos exámenes, una no puede escribir todo lo que quisiera. So sorry.
PDT2: Atención al logo de Wikileaks: un reloj de arena por el que se filtra el mundo desde la oscuridad hasta la luz. Da que pensar, ¿eh?

domingo, 28 de noviembre de 2010

¿Qué es real?

Ante esa pregunta, cuántas respuestas se han dado a lo largo de la historia...
Unas mejores, otras peores. Unas más absurdas, otras más racionales. Pero todas intentando salvar esa necesidad que tenemos las personas de darle un sentido a todo.
Sí, es cierto. Cuando estás estudiándotelas para un examen de filosofía, no sueles pararte a reflexionar sobre ellas. Pero yo (yo y esa dichosa costumbre mía de quedarme embobada pensando, sin más) sí que le di bastantes vueltas a todas ellas.
Y... si me llamó la atención alguna teoría, sin duda esa fue la de Parménides.
Para este hombre, cabeza pensante de la fascinante grecia clásica, lo real era aquello que se podía pensar o nombrar. ¿Por qué? 
Pues porque todo, en esencia, se reduce a pensar. Porque pensar es lo mismo que ser. De modo que cuando yo pienso en algo, ya sólo por el simple hecho de pensar en ello, lo estoy haciendo realidad.

Sería tan maravilloso que eso fuera así...
Imagínate: 
Pensemos en hadas, en duendes, en caballos alados y en dragones dorados, y lo haremos real.
Pensar en que no existe el odio, ni el rencor o el egoísmo, y lo haremos realidad.
Pensemos en que no existe la corrupción, el desamor, el hambre o la desdicha. Que no hay intereses económicos, que no hay fronteras que corten nuestras alas. Que podemos volar, volar muy alto y muy lejos...
Y lo haremos realidad.
Utópico, cierto.
¿Pero verdaderamente es tan utópico? ¿Verdaderamente si todos pensáramos en algo de forma común, y lo quisiéramos llevar a cabo, no se haría real?
Ahí lo dejo.
Love,

Reichel.

martes, 23 de noviembre de 2010

La mujer y el oasis.

Cuentan que, en una ocasión, una mujer caminaba sedienta por el desierto. 
Nunca había visto una gota de agua, pero siempre había anhelado saciar su sed.
Como suele ocurrir en el desierto, había tenido varios espejismos. Espejismos de ver lagos inmensos que casi rozaban el horizonte. Tuvo espejismos tan reales que en ocasiones sentía estar bajo el peso de una gigantesca cascada de aguas frescas y cristalinas. Y ella creía que era feliz teniendo sed, pero contentándose con la imagen ficticia de un agua inexistente. 
Lo malo era que aquellos espejismos terminaban desvaneciéndose...como si nunca hubiesen existido. Y la mujer sentía pena por ver que nada era real. Pero inmediatamente después, aparecía otro espejismo que la hacía olvidarse de cualquier mal recuerdo.
Y así pasó días, meses, años. Los espejismos se iban sucediendo, uno tras otro, dejando posos amargos,y siendo rellenados por nuevas sensaciones ilusorias de frescor...
Hasta que llegó un día en el que la mujer se cansó. Se cansó de vivir algo que no era real. 
Y justo fue en ese momento, en el que parecía que el desierto era más árido que nunca, cuando, un día de Agosto, vió un oasis.
<<Bah>> se dijo <<Otro espejismo. Estoy empezando a estar un poco hasta los cojones de tanto espejismo y tanta mierda. Este será como otro cualquiera. Iré acercándome más y más y cuando esté a punto de llegar, se desvanecerá, como todo lo anterior.>>
De modo que puso rumbo al oasis, sin convicción, con reparos. 
Lo que se diría, de forma escéptica. 
Pero, curiosamente, cuando llegó al oasis, éste no desapareció. ¡Era real! Las palmeras crecían apuntando con sus verdes hojas hacia el cielo, y el agua... el agua era más limpia y cristalina que en sus ensoñaciones, más pura, más fresca... Se arrodilló junto a la laguna y bebió, ávidamente. Como si fuera lo único que le quedara en la vida. Bebió, bebió... y se encontró tan agusto que decidió quedarse en aquel oasis.
Y así, la luna salió 365 veces, mientras ella seguía siendo feliz en aquel oasis.
Pero un día, por alguna razón, decidió marcharse de allí.
Y notó como el oasis se estremecía de tristeza con su marcha. Había estado tan solo... él también había estado abandonado en el desierto, sin ninguna compañía, sin nadie que bebiera en sus aguas... y la marcha de aquella mujer le dejó destrozado. Tanto, que mustió sus palmeras y casi casi seca su lago
Pero la mujer debía marcharse. Quedarse en el oasis hubiera sido deshonesto por su parte, ya que ella necesitaba seguir recorriendo el mundo, seguir caminando y ver a dónde le llevaba la vida. Aquel oasis se le había quedado pequeño.
Sucedió que, pocos días después de su marcha, se dio cuenta de que algo no marchaba bien.
<<¿Por qué me estoy sintiendo como una mierda?>> Se decía la mujer. <<¿Por qué cojones no me olvido ya del puto oasis? Lo que pasó, pasó. Debería sentirme genial , dar saltos de alegría por haber seguido mi camino, por haber tomado la decisión que yo quise. ¿Por qué no se me quita la imagen de sus palmeras, de su laguna, de su sombre...?>>
Decidió no caminar muy rápido, por si en algún momento decidía darse la vuelta y echar a correr de vuelta al oasis. 
Y volvió a tener sed.
Y volvió a ver espejismos.
Pero ya no podía contentarse con ellos. Eran...tan irreales. 
Se acordaba del frescor del agua real. De la sombra de las altas palmeras. Del olor a almizcle del atardecer en el oasis... y lloraba. Lloraba amargamente lágrimas de recuerdos, mientras en su cabeza tan sólo se repetían las palabras "Qué he hecho"
De modo que, como el hijo pródigo, decidió volver.
Se plantó de lleno en el desierto. Giró 180 grados, se despojó de sus zapatillas de marca "orgullo" y , quemándose los pies con la arena rojiza del desierto, echó a correr. Corría y corría, fabricando en su cabeza las palabras que le diría al oasis cuando volviera "Te echo de menos. Te necesito. Si tu no estás, la gente se hace nadie..." 
Y cuando, de pronto, llegó al oasis, lo que vió le quitó las ganas de correr.
En el suelo, en lugar de una enorme laguna, tan sólo había una nota escrita en una hoja marchita de palmera.
"Necesito pensar... Si estás leyendo esto es porque has vuelto... y me alegra tanto que lo hayas hecho... porque yo también te echo de menos. Pero secaste mi lago, marchitaste mi vegetación. Y me dejaste casi como parte del desierto. Me he ido para enontrarme a mí mismo. Tal vez vuelva, pero tal vez no. En tu mano queda decidir qué vas a hacer.                     Te quiere, tu oasis."
La mujer arrugó la hoja de palmera y la apretó contra su pecho. Ahora, el sentimiento de culpa era más y más grande. Y sus lágrimas cayeron, secándose casi de inmediato en el ardiente suelo del desierto. Y ella cayó de rodillas, sin fuerzas ya para nada. 
Mientras lloraba, mientras dejaba salir toda aquella tristeza en forma (paradójicamente) de agua, tomó una decisión: Se quemaría los pies el tiempo que fuera necesario. Pero permanecería allí, en el mismo lugar donde había dejado a su oasis, a la espera de que un día volviera.
Ahora mismo , esa mujer sigue allí, en medio del desierto. 
Esperando.
Oh, y la espera es dura. Ya lo creo que lo es. Pero esperar es luchar por lo que uno quiere. Esperar, lectores, es no perder la esperanza. Y si la pierdes, que sea con un motivo. 
Si pierdes la esperanza, que sea porque el oasis te ha susurrado en medio de un sueño en la noche "No voy a volver. Estoy mejor sin tí. Sigue tu camino, pues yo seguiré el mío"
Entonces, y sólo entonces, la mujer que espera en el desierto  perderá la esperanza.
Lo sé de buena tinta... hacedme caso.


Gracias a Alba, a Borja, a Pitu, a Marbán, a Silvia y a todos los que os habéis animado a entrar en mi extraño mundo.
Por cierto, por si os lo estabais preguntando... sí, la historia me la he inventado yo. Aunque es menos inventada de lo que creéis.
Love,
Reichel.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Jódete.

¿Qué?
¿Qué esperabas?
¿Que todo volviera a ser como antes, sin más? ¿Sin dolor? ¿Sin ver cómo no eres lo único que hay en su vida?
Ah, qué tonta e ilusa eres.
Ahora te toca, te toca sentir incertidumbre, angustia. Te toca mirar con anhelo todas y cada una de sus fotos. Y joderte, hasta que todo esto acabe. Hasta que vuelva... o hasta que se haya ido para siempre.
Y si se va... ¿Qué pasará? Te preguntas, tonta y estúpida de tí.
Entonces posiblemente nada me importe. 
Entonces tendré que vagar de nuevo en tinieblas hasta volver a encontrar, si eso, una nueva luz.
Exactamente igual que antes de que él llegara. Pero con miles de recuerdos más, que pesarán como una losa todos los días que pasen.
Así es la vida.
Te tocó asumir consecuencias, pequeña y tonta ilusa.

Reichel

domingo, 14 de noviembre de 2010

Waiting time.

Sí, suele ocurrir cuando tomas decisiones que no solo dependen de ti.
Cuando la vida te lleva a hacer algo de lo que luego te arrepientes, día tras día, minuto tras minuto... Convirtiendo las horas en agujas que se clavan en algún rincón de tu conciencia y de tus sentimientos de cristal.
Entonces te das cuenta de que tú ya no eres tú. De que es difícil sonreír.Y de que la ilusión, por algún motivo, ya no se deja ver por tus días. Es entonces cuando tomas esa decisión que no sólo depende de tí.
Sino también de aquel al que un día rompiste en mil añicos.
Y agachas la cabeza, te despojas gustosa del orgullo, te entregas a la más irracional decisión, coges el metro.
Y te das cuenta de que las cosas no son sólo como tú las ves. De que tú has sido la artífice de lo que ahora es tu condena: esperar.
Esperar con incertidumbre a que predomine el corazón.
Y mientras, cultivas todo aquello que estás dispiuesta a dar, en caso de que la esperanza de fruto...que no es poco.
Pero ¿qué te queda?
Wait.
It's Waiting time.
Reichel

martes, 9 de noviembre de 2010

Cómo empezó esto del blog.

Estudiando Economía, si soy sincera. En estos momentos en los que casi te estalla la cabeza, llena de sistemas de mercado, beneficios, fujo de la renta y demás conceptos capitalistas *____*
Decidí desconectar, divagando por tuenti como otro momento cualquiera. Y segundos después aparecía mirando el blog de Borja, gran amigo de mi prima Alba. (aprovecho para decir que aunque le conozca poco, Borja es una de las personas más creativas que se me ocurren) y dije: "Tal vez me viniera bien expresarme en un blog..."
No sé si interesará a la gente mis estúpidas ideas, pero ciertamente, poco me importa. 
Espero, simplemente, que en este blog pueda encontrar un pequeño espacio donde ser libre de pensamiento, de palabra... cosa difícil en la sociedad en la que vivimos.
Bueno, nada más por el momento. Habrá que seguir estudiando economía -__-''
Love,
Reichel