About me...

Mi foto
Cada día me parezco más a esa persona que en algún momento llegaré a ser. Mientras tanto, disfruto de mi tránsito indefinido.

domingo, 28 de noviembre de 2010

¿Qué es real?

Ante esa pregunta, cuántas respuestas se han dado a lo largo de la historia...
Unas mejores, otras peores. Unas más absurdas, otras más racionales. Pero todas intentando salvar esa necesidad que tenemos las personas de darle un sentido a todo.
Sí, es cierto. Cuando estás estudiándotelas para un examen de filosofía, no sueles pararte a reflexionar sobre ellas. Pero yo (yo y esa dichosa costumbre mía de quedarme embobada pensando, sin más) sí que le di bastantes vueltas a todas ellas.
Y... si me llamó la atención alguna teoría, sin duda esa fue la de Parménides.
Para este hombre, cabeza pensante de la fascinante grecia clásica, lo real era aquello que se podía pensar o nombrar. ¿Por qué? 
Pues porque todo, en esencia, se reduce a pensar. Porque pensar es lo mismo que ser. De modo que cuando yo pienso en algo, ya sólo por el simple hecho de pensar en ello, lo estoy haciendo realidad.

Sería tan maravilloso que eso fuera así...
Imagínate: 
Pensemos en hadas, en duendes, en caballos alados y en dragones dorados, y lo haremos real.
Pensar en que no existe el odio, ni el rencor o el egoísmo, y lo haremos realidad.
Pensemos en que no existe la corrupción, el desamor, el hambre o la desdicha. Que no hay intereses económicos, que no hay fronteras que corten nuestras alas. Que podemos volar, volar muy alto y muy lejos...
Y lo haremos realidad.
Utópico, cierto.
¿Pero verdaderamente es tan utópico? ¿Verdaderamente si todos pensáramos en algo de forma común, y lo quisiéramos llevar a cabo, no se haría real?
Ahí lo dejo.
Love,

Reichel.

martes, 23 de noviembre de 2010

La mujer y el oasis.

Cuentan que, en una ocasión, una mujer caminaba sedienta por el desierto. 
Nunca había visto una gota de agua, pero siempre había anhelado saciar su sed.
Como suele ocurrir en el desierto, había tenido varios espejismos. Espejismos de ver lagos inmensos que casi rozaban el horizonte. Tuvo espejismos tan reales que en ocasiones sentía estar bajo el peso de una gigantesca cascada de aguas frescas y cristalinas. Y ella creía que era feliz teniendo sed, pero contentándose con la imagen ficticia de un agua inexistente. 
Lo malo era que aquellos espejismos terminaban desvaneciéndose...como si nunca hubiesen existido. Y la mujer sentía pena por ver que nada era real. Pero inmediatamente después, aparecía otro espejismo que la hacía olvidarse de cualquier mal recuerdo.
Y así pasó días, meses, años. Los espejismos se iban sucediendo, uno tras otro, dejando posos amargos,y siendo rellenados por nuevas sensaciones ilusorias de frescor...
Hasta que llegó un día en el que la mujer se cansó. Se cansó de vivir algo que no era real. 
Y justo fue en ese momento, en el que parecía que el desierto era más árido que nunca, cuando, un día de Agosto, vió un oasis.
<<Bah>> se dijo <<Otro espejismo. Estoy empezando a estar un poco hasta los cojones de tanto espejismo y tanta mierda. Este será como otro cualquiera. Iré acercándome más y más y cuando esté a punto de llegar, se desvanecerá, como todo lo anterior.>>
De modo que puso rumbo al oasis, sin convicción, con reparos. 
Lo que se diría, de forma escéptica. 
Pero, curiosamente, cuando llegó al oasis, éste no desapareció. ¡Era real! Las palmeras crecían apuntando con sus verdes hojas hacia el cielo, y el agua... el agua era más limpia y cristalina que en sus ensoñaciones, más pura, más fresca... Se arrodilló junto a la laguna y bebió, ávidamente. Como si fuera lo único que le quedara en la vida. Bebió, bebió... y se encontró tan agusto que decidió quedarse en aquel oasis.
Y así, la luna salió 365 veces, mientras ella seguía siendo feliz en aquel oasis.
Pero un día, por alguna razón, decidió marcharse de allí.
Y notó como el oasis se estremecía de tristeza con su marcha. Había estado tan solo... él también había estado abandonado en el desierto, sin ninguna compañía, sin nadie que bebiera en sus aguas... y la marcha de aquella mujer le dejó destrozado. Tanto, que mustió sus palmeras y casi casi seca su lago
Pero la mujer debía marcharse. Quedarse en el oasis hubiera sido deshonesto por su parte, ya que ella necesitaba seguir recorriendo el mundo, seguir caminando y ver a dónde le llevaba la vida. Aquel oasis se le había quedado pequeño.
Sucedió que, pocos días después de su marcha, se dio cuenta de que algo no marchaba bien.
<<¿Por qué me estoy sintiendo como una mierda?>> Se decía la mujer. <<¿Por qué cojones no me olvido ya del puto oasis? Lo que pasó, pasó. Debería sentirme genial , dar saltos de alegría por haber seguido mi camino, por haber tomado la decisión que yo quise. ¿Por qué no se me quita la imagen de sus palmeras, de su laguna, de su sombre...?>>
Decidió no caminar muy rápido, por si en algún momento decidía darse la vuelta y echar a correr de vuelta al oasis. 
Y volvió a tener sed.
Y volvió a ver espejismos.
Pero ya no podía contentarse con ellos. Eran...tan irreales. 
Se acordaba del frescor del agua real. De la sombra de las altas palmeras. Del olor a almizcle del atardecer en el oasis... y lloraba. Lloraba amargamente lágrimas de recuerdos, mientras en su cabeza tan sólo se repetían las palabras "Qué he hecho"
De modo que, como el hijo pródigo, decidió volver.
Se plantó de lleno en el desierto. Giró 180 grados, se despojó de sus zapatillas de marca "orgullo" y , quemándose los pies con la arena rojiza del desierto, echó a correr. Corría y corría, fabricando en su cabeza las palabras que le diría al oasis cuando volviera "Te echo de menos. Te necesito. Si tu no estás, la gente se hace nadie..." 
Y cuando, de pronto, llegó al oasis, lo que vió le quitó las ganas de correr.
En el suelo, en lugar de una enorme laguna, tan sólo había una nota escrita en una hoja marchita de palmera.
"Necesito pensar... Si estás leyendo esto es porque has vuelto... y me alegra tanto que lo hayas hecho... porque yo también te echo de menos. Pero secaste mi lago, marchitaste mi vegetación. Y me dejaste casi como parte del desierto. Me he ido para enontrarme a mí mismo. Tal vez vuelva, pero tal vez no. En tu mano queda decidir qué vas a hacer.                     Te quiere, tu oasis."
La mujer arrugó la hoja de palmera y la apretó contra su pecho. Ahora, el sentimiento de culpa era más y más grande. Y sus lágrimas cayeron, secándose casi de inmediato en el ardiente suelo del desierto. Y ella cayó de rodillas, sin fuerzas ya para nada. 
Mientras lloraba, mientras dejaba salir toda aquella tristeza en forma (paradójicamente) de agua, tomó una decisión: Se quemaría los pies el tiempo que fuera necesario. Pero permanecería allí, en el mismo lugar donde había dejado a su oasis, a la espera de que un día volviera.
Ahora mismo , esa mujer sigue allí, en medio del desierto. 
Esperando.
Oh, y la espera es dura. Ya lo creo que lo es. Pero esperar es luchar por lo que uno quiere. Esperar, lectores, es no perder la esperanza. Y si la pierdes, que sea con un motivo. 
Si pierdes la esperanza, que sea porque el oasis te ha susurrado en medio de un sueño en la noche "No voy a volver. Estoy mejor sin tí. Sigue tu camino, pues yo seguiré el mío"
Entonces, y sólo entonces, la mujer que espera en el desierto  perderá la esperanza.
Lo sé de buena tinta... hacedme caso.


Gracias a Alba, a Borja, a Pitu, a Marbán, a Silvia y a todos los que os habéis animado a entrar en mi extraño mundo.
Por cierto, por si os lo estabais preguntando... sí, la historia me la he inventado yo. Aunque es menos inventada de lo que creéis.
Love,
Reichel.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Jódete.

¿Qué?
¿Qué esperabas?
¿Que todo volviera a ser como antes, sin más? ¿Sin dolor? ¿Sin ver cómo no eres lo único que hay en su vida?
Ah, qué tonta e ilusa eres.
Ahora te toca, te toca sentir incertidumbre, angustia. Te toca mirar con anhelo todas y cada una de sus fotos. Y joderte, hasta que todo esto acabe. Hasta que vuelva... o hasta que se haya ido para siempre.
Y si se va... ¿Qué pasará? Te preguntas, tonta y estúpida de tí.
Entonces posiblemente nada me importe. 
Entonces tendré que vagar de nuevo en tinieblas hasta volver a encontrar, si eso, una nueva luz.
Exactamente igual que antes de que él llegara. Pero con miles de recuerdos más, que pesarán como una losa todos los días que pasen.
Así es la vida.
Te tocó asumir consecuencias, pequeña y tonta ilusa.

Reichel

domingo, 14 de noviembre de 2010

Waiting time.

Sí, suele ocurrir cuando tomas decisiones que no solo dependen de ti.
Cuando la vida te lleva a hacer algo de lo que luego te arrepientes, día tras día, minuto tras minuto... Convirtiendo las horas en agujas que se clavan en algún rincón de tu conciencia y de tus sentimientos de cristal.
Entonces te das cuenta de que tú ya no eres tú. De que es difícil sonreír.Y de que la ilusión, por algún motivo, ya no se deja ver por tus días. Es entonces cuando tomas esa decisión que no sólo depende de tí.
Sino también de aquel al que un día rompiste en mil añicos.
Y agachas la cabeza, te despojas gustosa del orgullo, te entregas a la más irracional decisión, coges el metro.
Y te das cuenta de que las cosas no son sólo como tú las ves. De que tú has sido la artífice de lo que ahora es tu condena: esperar.
Esperar con incertidumbre a que predomine el corazón.
Y mientras, cultivas todo aquello que estás dispiuesta a dar, en caso de que la esperanza de fruto...que no es poco.
Pero ¿qué te queda?
Wait.
It's Waiting time.
Reichel

martes, 9 de noviembre de 2010

Cómo empezó esto del blog.

Estudiando Economía, si soy sincera. En estos momentos en los que casi te estalla la cabeza, llena de sistemas de mercado, beneficios, fujo de la renta y demás conceptos capitalistas *____*
Decidí desconectar, divagando por tuenti como otro momento cualquiera. Y segundos después aparecía mirando el blog de Borja, gran amigo de mi prima Alba. (aprovecho para decir que aunque le conozca poco, Borja es una de las personas más creativas que se me ocurren) y dije: "Tal vez me viniera bien expresarme en un blog..."
No sé si interesará a la gente mis estúpidas ideas, pero ciertamente, poco me importa. 
Espero, simplemente, que en este blog pueda encontrar un pequeño espacio donde ser libre de pensamiento, de palabra... cosa difícil en la sociedad en la que vivimos.
Bueno, nada más por el momento. Habrá que seguir estudiando economía -__-''
Love,
Reichel